Cuento
El Pirata Bonachón
Había una vez, hace mucho tiempo, un barco que navegaba por los
mares del sur. Era un barco pirata y al mando estaba el Capitán
Bonachón.
El Pirata Bonachón no era un jefe pirata como todos los demás,
este pirata se dedicaba a ayudar a la gente en apuros, por eso le llamaban
Bonachón. Tenía un garfio en una mano, un parche en un ojo y una pata
de palo, y es que era un poco despistado este pirata y todo lo perdía.
Una tarde, mientras otros piratas malos le atacaban, entre el enorme lío
de gente, perdió una pierna y nunca la volvió a encontrar y en su lugar
tuvo que ponerse una de madera como hacían todos los piratas. Y lo
mismo le ocurrió con la mano y con el ojo.
Un día durante un viaje por alta mar, se desató una tormenta con
truenos, relámpagos y mucha, mucha, mucha lluvia. Y ¿sabéis lo que pasó?
Uno de los piratas de su tripulación, el Pirata Torpón, se tropezó y por
la borda cayó al mar. El Pirata Torpón, rápidamente se agarró a un
tronco que encontró en el agua y abrazado a él se durmió. Las olas le
llevaron hasta una isla y cuando despertó, buscando algo de comida,
encontró un gran tesoro. Mientras tanto, el Pirata Bonachón, se percató
de la ausencia de su buen amigo el Pirata Torpón y decidió ir en su
búsqueda.
Así, junto con su tripulación recorrió los siete mares en busca de su
amigo, con la ayuda de su preciada brújula y la fuerza del viento. Tras
varios días navegando y navegando divisaron con un catalejo tierra en el
horizonte:
“¡Tierra a la vista!, ¡y se ve humo!” -gritó el vigía desde lo alto del
mástil. Habían visto una isla en el horizonte. Allí estaba el Pirata Torpón
haciendo señales de humo.
Bonachón atracó su barco en la playa de la isla y desembarcó para
salvar y rescatar a su buen amigo el Pirata Torpón. Tan agradecido estaba
el Pirata Torpón con su amigo el Pirata Bonachón, que decidió compartir
el gran tesoro que había encontrado.
Juntos decidieron enterrar el tesoro como hacían todos los piratas,
para recuperarlo después. Pero como ambos eran tan despistados, se
olvidaron de dónde estaba. ¿Queréis que vayamos a buscarlo?.
Había una vez, hace mucho tiempo, un barco que navegaba por los
mares del sur. Era un barco pirata y al mando estaba el Capitán
Bonachón.
El Pirata Bonachón no era un jefe pirata como todos los demás,
este pirata se dedicaba a ayudar a la gente en apuros, por eso le llamaban
Bonachón. Tenía un garfio en una mano, un parche en un ojo y una pata
de palo, y es que era un poco despistado este pirata y todo lo perdía.
Una tarde, mientras otros piratas malos le atacaban, entre el enorme lío
de gente, perdió una pierna y nunca la volvió a encontrar y en su lugar
tuvo que ponerse una de madera como hacían todos los piratas. Y lo
mismo le ocurrió con la mano y con el ojo.
Un día durante un viaje por alta mar, se desató una tormenta con
truenos, relámpagos y mucha, mucha, mucha lluvia. Y ¿sabéis lo que pasó?
Uno de los piratas de su tripulación, el Pirata Torpón, se tropezó y por
la borda cayó al mar. El Pirata Torpón, rápidamente se agarró a un
tronco que encontró en el agua y abrazado a él se durmió. Las olas le
llevaron hasta una isla y cuando despertó, buscando algo de comida,
encontró un gran tesoro. Mientras tanto, el Pirata Bonachón, se percató
de la ausencia de su buen amigo el Pirata Torpón y decidió ir en su
búsqueda.
Así, junto con su tripulación recorrió los siete mares en busca de su
amigo, con la ayuda de su preciada brújula y la fuerza del viento. Tras
varios días navegando y navegando divisaron con un catalejo tierra en el
horizonte:
“¡Tierra a la vista!, ¡y se ve humo!” -gritó el vigía desde lo alto del
mástil. Habían visto una isla en el horizonte. Allí estaba el Pirata Torpón
haciendo señales de humo.
Bonachón atracó su barco en la playa de la isla y desembarcó para
salvar y rescatar a su buen amigo el Pirata Torpón. Tan agradecido estaba
el Pirata Torpón con su amigo el Pirata Bonachón, que decidió compartir
el gran tesoro que había encontrado.
Juntos decidieron enterrar el tesoro como hacían todos los piratas,
para recuperarlo después. Pero como ambos eran tan despistados, se
olvidaron de dónde estaba. ¿Queréis que vayamos a buscarlo?.
Ejemplo de pista y prueba:
PISTA 1: Cuatro patas tiene, así como asiento; de ella me levanto y en ella me siento.
PRUEBA 1: Para esta prueba superar, rapidamente el circuito debes completar.
En estos pergaminos pusimos las pistas y en la siguiente las pruebas:
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